Problemas de los jóvenes para solicitar una hipoteca

Aproximadamente a un 80% de los jóvenes españoles que oscilan los 16 y los 29 años se les dificulta poder acceder a una hipoteca, lo cual deja al descubierto varias de las consecuencias que genera la crisis económica que ha afectado al país en los últimos años.

Y es que incluso quienes pertenecen al 20% restante que sí consigue beneficiarse con una hipoteca lo hacen gracias a un sacrificio previo, como el hecho de no ser totalmente independientes o no poder vivir solos.

En este sentido, 84% de los muchachos que tienen una hipoteca lo lograron debido a que no viven solos, sino que lo hacen en grupos de dos o más personas, todo esto según cifras aportadas por el Consejo de la Juventud de España (CJE) en un informe que divulgaron en 2016.

Pero, ¿a qué se debe este fenómeno?

Apenas un 10% de personas menores de 29 años disfrutan de salarios de 1800 o más euros al mes, mientras que el resto, en promedio, percibe menos de 1000, dificultándosele guardar los ahorros suficientes, y lo que es peor: en caso de no destinar un 60% de su sueldo mensual a hipotecas, se les podría hacer casi imposible adquirir una vivienda.

El CJE, de hecho, advierte que los jóvenes deberían cobrar anualmente más del doble de lo que actualmente reciben (una media de 12.000 euros netos).

Más allá de los números

No solo de salarios se trata a la hora de poder pagar una hipoteca. En el caso de España también influyen factores como el desempleo e incluso culturales.

Con una tasa de desempleo de 17% para agosto de 2017 y la proliferación de contratos temporales, expertos en la materia sugieren que el Congreso lleve a cabo reformas laborales para poder darle a los muchachos una posición menos débil a la hora de convertirse en población activa para trabajar.

En ese sentido recomiendan que haya salarios fijos, para así poder facilitarles que puedan realizar presupuestos y llevar al día sus cuentas, con la finalidad de que poco a poco puedan irse estabilizando económicamente.

A ello agregan que se flexibilicen las condiciones de entidades bancarias  como requerimientos de solvencia, ahorros previos y estabilidad de ingresos, complicados de poseer incluso para personas adultas.

En caso contrario de no tomar correctivos, los jóvenes no solo tendrían más complicado acceder a una hipoteca, sino que serían más dependientes de sus padres.